Todo proyecto tiene una. El trabajo es encontrarla: escuchar, leer y entender qué tiene para decir cuando todavía no sabe cómo decirlo. De ahí salen la voz, los textos, la dirección.
Cómo sonás define cómo te recuerdan: el tono, el estilo y la identidad editorial que hace que tu proyecto suene a lo que es y no a lo que suena todo el mundo.
Un proyecto sin dirección narrativa se pierde antes de llegar. Qué contás primero, qué dejás para después, qué no hace falta decir; para quién, dónde tiene que llegar y qué tiene que lograr.
Saber qué contás no alcanza si no sabés dónde va lo que producís. Qué formato le conviene al proyecto, qué plataformas o medios, qué orden y qué tiempos.
Hay un puente entre lo que sos y lo que comunicás. Yo tomo lo que existe, lo leo y te lo devuelvo en un lenguaje que llegue a quien tiene que llegar sin perder lo que lo hace único.
Algunos proyectos necesitan una presencia que oriente mientras el proyecto toma forma. Ese acompañamiento puede durar semanas o meses, dependiendo de lo que el proyecto necesite.
HABLEMOS.
EMPEZÁ TU HISTORIA